
La motivación de Alejandro es su hija Daiara. El pasado 5 de julio cumplió seis meses y es el motor del meta conejero de Playa Honda que militó la última temporada en la UD Lanzarote -que se proclamó campeón del Grupo Canario de Tercera-.
"Mi niña me da ese plus para luchar y espero no fallar. Ni a ella, ni a mi novia Anabel, así como a toda mi familia", concreta el meta de fuego. Su condición de padre, el único de las diez promesas que aterrizan en el primer equipo, multiplica el grado de responsabilidad del guardameta que debutó en Segunda B con el filial de la UD en la temporada 2008-09.
Alejandro formó parte de la camada de Jonathan Viera, Juanpe y Vitolo en el Juvenil A que en el curso 2007-08 se coronó campeón de Canarias y cayó contra el Espanyol por el título nacional sub 19. "A Viera y Vitolo los conozco perfectamente; me alegro de su éxito en el primer equipo y espero seguir sus pasos con mucho trabajo y sacrificio", sentencia con fe.
Su paso por la categoría de bronce, en Las Palmas Atlético y con la dirección de Víctor Afonso, le forjó en una categoría de acero. Compartió vestuario con Randy, Armiche Ortega, Ruymán y Aythami, que ahora tienen dorsal en la UD.
Esa temporada se saldó con un descenso trágico, en la última eliminatoria con el Sporting B, pero Alejandro se abraza al desafío de hormigón. "Ya entrené con el primer equipo de la UD, cuando Sergio Kresic era el entrenador. Pero ahora será diferente, voy a luchar a tope durante toda la pretemporada".
El guardián de los volcanes, que debutó en Segunda B ante el Madrid Castilla, ya sueña con jugar en el Gran Canaria. "Tengo mucha ilusión; el proyecto joven de la UD es un orgullo para todo canario", detalla. Daiara le espera en su corazón. "No te fallaré", finaliza Alejandro.
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